El sistema circulatorio y los caminos de la sangre

» Descubre con nosotros los misterios de la circulación sanguínea. ¿Por dónde circula la sangre? ¿Qué funciones realiza? ¿Qué es el sistema linfático? ¿Qué células componen el tejido sanguíneo?

Sistema circulatorio

Como recordaréis, ya hemos tratado en varios artículos el interior del cuerpo humano. Especialmente, nos hemos centrado en los sistemas y aparatos que realizan la función de nutrición. Estos eran: el aparato respiratorio, el aparato digestivo, el aparato excretor y el sistema circulatorio. Durante este artículo nos disponemos a descubrir este último.

El sistema circulatorio: una bomba, conductos y la matriz líquida

El sistema circulatorio es sin duda alguna uno de los sistemas más fascinantes que existen. La principal función del mismo será el transporte, como hemos visto en artículos anteriores. Sin embargo, este también tendrá función defensiva mediante las células sanguíneas implicadas en el sistema inmunitario. Además, en la sangre se darán reacciones metabólicas que propicien la homeostasis, es decir, el equilibrio interno corporal.

Para conformar este intrigante sistema, tendremos una serie de componentes esenciales:

  • Corazón, órgano que bombeará la sangre y que podréis encontrar ampliamente explicado en el artículo Anatomía y fisiología del corazón.
  • Los vasos sanguíneos por done circulará la sangre, compuestos por: venas, arterias y capilares.
  • La sangre, el líquido circulante del sistema circulatorio.
Esquema del sistema circulatorio

Venas, arterias y capilares: los caminos de la sangre

Como ya hemos dicho anteriormente, tendremos tres tipos de vasos que transportarán la sangre. Normalmente, y de forma simplista, muchos libros de texto han explicado que las venas son los vasos portadores de sangre desoxigenada, mientras que las arterias portan la sangre oxigenada. Este error conceptual transmitido generación tras generación, y que ofende a la memoria de William Harvey y Miguel Servet, se debe a que en esta afirmación tan solo se tiene en cuenta la circulación mayor del cuerpo. Por tanto, para no volver a caer en este error, diremos que la circulación humana es doble, completa y cerrada.

Cuando hablamos de que la circulación es doble se debe a que en realidad, encontramos dos sistemas circulatorios en el cuerpo humano. El primero de ellos será el sistema menor y es el que se da entre los pulmones y el corazón, donde las arterias con sangre desoxigenada cederán el dióxido de carbono y se cargarán de oxígeno, volviendo como venas. El segundo de los circuitos será el mayor, que se da entre el corazón y el resto del cuerpo, donde las arterias portarán sangre oxigenada y las venas la portarán desoxigenada.

En segundo lugar, decimos que la circulación es completa puesta que en ningún momento se mezclará la sangre oxigenada y desoxigenada. Esto se debe, en parte, a la tercera cuestión que nos atañe, es decir, que sea una circulación cerrada. Este fenómeno se explica porque la sangre en ningún momento sale de los vasos sanguíneos, excepto en los capilares donde una parte del plasma se filtrará a los espacios intracelulares.

Resumiendo, y siguiendo esta afirmación, podremos definir los vasos sanguíneos de la siguiente forma:

  • Arterias: serán los vasos sanguíneos que salen del corazón. Por tanto, tienen unas paredes musculares gruesas y elásticas.
  • Venas: serán los vasos sanguíneos que entran al corazón. Es decir, tendrán paredes musculares más finas que las arterias y unas estructuras llamadas válvulas que evitarán el retroceso de la sangre.
  • Capilares: serán vasos microscópicos formados por paredes unicelulares que permitirán el intercambio de sustancias con los tejidos.
Frotis sanguíneo

La sangre: un fluido vital

Sin embargo, quizá el aspecto más llamativo del sistema circulatorio es el fluido que este porta: la sangre. La sangre es un tejido conectivo formado por una matriz fluida y que podemos dividir en:

  • Plasma sanguíneo: formado por agua (90%), sales minerales, proteínas, hormonas, nutrientes, sustancias de desecho,…
  • Células sanguíneas: las células sanguíneas se producen por un proceso de hematopoyesis en el interior de la médula roja de los huesos. Dentro de estas podemos diferenciar:
    • Eritrocitos. También llamados glóbulos rojos o hematíes. Encontramos un total de 5 millones por cada milímetro cúbico de sangre y su función es la de transportar oxígeno. Son fácilmente identificables en un frotis sanguíneo debido a su forma bicóncava y a que son anucleados. Además, son los que confieren el color rojo a la sangre puesto que contienen hemoglobina.
    • Plaquetas. Son fracciones de células que favorecen la coagulación de la sangre. Encontramos un total de 300000 por milímetro cúbico.
    • Leucocitos. Tienen función defensiva y existen granulocitos –eosinófilos, neutrófilos y basófilos– y agranulocitos –mastocitos y linfocitos–. Existen unos 7000 por milímetro cúbico.

El sistema linfático: el sistema olvidado de la circulación

Normalmente, cuando se explica el sistema circulatorio, no se explica el sistema linfático. El sistema linfático es una porción del sistema circulatorio que porta linfa, un líquido formado por linfocitos y plasma intersticial. Este plasma intersticial se forma a partir de una porción de plasma sanguíneo filtrado a los tejidos. El sistema linfático retornará este plasma a los vasos sanguíneos, cerrando así el intercambio de plasma entre las diferentes estructuras.

Bibliografía: