Anatomía y fisiología del ojo

» A continuación encontrarás un detallado artículo sobre la anatomía y fisiología del ojo. ¿Qué partes lo componen? ¿Cómo se estructuran? ¿Por qué conseguimos crear una imagen de aquello que vemos?

Descripción anatómica del ojo

Como todos sabemos, muchas veces los ojos dicen más que las palabras. Pero ¿realmente conocemos como son nuestros ojos? ¿Cómo trabajan? ¿Qué hay en la parte no visible del ojo? Hoy nos vamos a adentrar en un maravilloso viaje por el ojo humano, analizando la anatomía y la fisiología de este, para poder responder a todas estas preguntas y comprender las patologías más comunes entre la población.

Anatomía y fisiología del ojo: Estructuras externas

Cuando hablamos de los ojos a todo el mundo nos viene a la cabeza los párpados, las pestañas, y la zona “coloreada”. Pues todas estas estructuras que podemos ver a simple vista son las estructuras externas que forman el ojo.

La primera estructura que conocemos son los párpados, encargados de proteger el globo ocular y proporcionar los componentes de la lágrima, así como su distribución por la superficie ocular. Esto es posible gracias a que los párpados son móviles y flexibles, y gracias al parpadeo, también consiguen eliminar la secreción lagrimal por un conducto situado en el borde del párpado, conocido como conducto naso lagrimal.

El siguiente elemento visible son las pestañas, ubicadas en el margen del párpado y encargadas, de igual modo que los párpados, de proteger a los ojos de sustancias extrañas.

A continuación, nos encontramos con la “parte blanca del ojo”, denominada esclerótica. Consiste en una capa fibrosa, que confiere resistencia y elasticidad al ojo, para que este pueda soportar la presión intraocular y evitar que se deforme. Asimismo, la esclerótica está recubierta por la conjuntiva, una mucosa transparente que contiene los vasos sanguíneos que llevan la sangre al ojo y que se pueden apreciar como unas líneas rosadas sobre la superficie blanca.

Continuando con el viaje por el ojo, nos encontramos con el iris, la parte coloreada del ojo, y en el centro encontramos la pupila, de color negro. El iris es un diafragma formado por músculos, que se contraen o se relajan en función de luz, y la pupila simplemente es un agujero que permite la entrada de la luz a la parte posterior del ojo. Según la luz, los músculos del iris se contraen o se relajan, provocando la dilatación o la contracción de la pupila.

La última estructura externa que encontramos es la córnea, que realmente es muy difícil de ver ya que es transparente. Se encuentra delante del iris y la pupila y permite enfocar las imágenes de una forma nítida. Como curiosidad os contaré que en esta estructura es donde se colocan las lentes de contacto.

Hasta aquí ha llegado nuestro viaje por el exterior del ojo, pero nos queda la parte más desconocida para muchos, las estructuras internas.

Partes externas del ojo

Anatomía y fisiología del ojo: Estructuras internas

Tras la pupila y el iris encontramos el cristalino, una lente transparente que permite el paso de los rayos de luz, junto con la córnea, y los proyecta sobre la retina para obtener una imagen nítida. Esta imagen nítida se obtiene gracias a la forma de lente biconvexa que tiene el cristalino y a la acción de los ligamentos suspensores. Estos ligamentos unen el cristalino a una extensión posterior del iris conocida como cuerpo ciliar, y hace que el cristalino se mantenga suspendido en el globo ocular. Además, con la acción de los músculos ciliares los ligamentos se contraen o relajan, de forma que se pueden enfocar objetos que se encuentran a distintas distancias, a este proceso lo conocemos como acomodación.

En la capa más interna del ojo, en la pared posterior del globo ocular encontramos la retina, una capa de tejido nervioso que capta la luz y la convierte en impulso nervioso para mandar la información hasta el cerebro, donde se formarán las imágenes. Para poder procesar la luz que llega, la retina tiene un tipo especial de células sensoriales denominadas fotorreceptores: los conos y los bastones. Los bastones se activan en la oscuridad y distinguen negro, blanco y sombras de gris, dando información sobre la figura o forma de las cosas. Mientras que los conos, perciben el color y necesitan más luz que los bastones para funcionar bien. Hay tres tipos de conos, rojo, verde y azul para distinguir toda la gama cromática.

Por último, la retina tiene dos regiones, la mácula y la papila. La mácula es una pequeña región ubicada en el centro de la retina que nos permite ver detalles y movimientos. En el centro de la mácula se encuentra la fóvea, gracias a la cual poseemos una mayor agudeza visual. La papila es la zona de la retina por la que salen todas las fibras nerviosas de la retina formando el nervio óptico. Esta zona no es sensible a luz ya que no tiene fotorreceptores, popularmente es conocida como punto ciego. El nervio óptico formado es el encargado de llevar los impulsos nerviosos generados por la luz en la retina hasta el cerebro.

Cabe destacar que el ojo se puede dividir en tres cámaras: anterior, posterior y vítrea. La cámara anterior es la zona entre la córnea y el iris, y la posterior se encuentra entre el iris y el cristalino. Ambas cámaras están rellenas de un líquido transparente, denominado humor acuoso, el cual proporciona la tensión adecuada al globo ocular. Y la última cámara, la vítrea, es la más grande y se encuentra detrás del cristalino, contiene el humor vítreo, una sustancia transparente y gelatinosa que mantiene la forma del globo ocular.

Partes internas del ojo

Patologías del ojo

Finalmente, vamos a ver uno de los problemas oculares más comunes, los errores de refracción. Estos son debidos a problemas en la forma del ojo que no permiten enfocar bien, y podemos destacar los siguientes:

  • Astigmatismo: el ojo no enfoca bien la luz sobre la retina, ya que se desvía de manera diferente, dependiendo del lugar donde impacte en la córnea y pasa a través del globo ocular. Ocurre porque la córnea tiene algunas áreas más inclinadas o redondeadas que otras, causando que las imágenes se vean borrosas.
  • Miopía: ocurre cuando en el ojo enfoca las imágenes delante de la retina en lugar de hacerlo sobre esta, esto provoca una visión borrosa en objetos lejanos. Ocurre cuando el globo ocular es demasiado largo, o bien cuando la córnea o el cristalino tienen forma anormal.
  • Presbicia: está relacionada con el envejecimiento, provocando incapacidad para enfocar objetos cercanos. Esto ocurre por el endurecimiento del cristalino de forma que no se enfoca la luz directamente sobre la retina sino detrás de esta.

Bibliografía: