¿Qué estudia la biología como ciencia?

¿Qué estudia la biología como ciencia?

Quizá os preguntéis el porqué de la necesidad de redactar un artículo que hable sobre qué estudia la biología como ciencia. A muchos os parecerá innecesario, evidentemente que sabéis qué estudia la biología, ¿qué hacéis si no en un blog dedicado a la misma? Sin embargo, mi objetivo en este artículo no es tanto entender a qué ámbitos se dedica la biología en la actualidad o que ramas de estas os interesan más. No, lo que me dispongo a realizar aquí es un pequeño recorrido de las ciencias biológicas para poder entender cómo son en un nuestros días.

La biología en el pasado: el mundo clásico

Para establecer una línea biológica adecuada, vamos a utilizar como guión el propuesto en Història del pensament biològic de Josep Lluís Barona Vilar. Como bien destaca el investigador de la Universitat de València, es difícil establecer desde cuándo se tiene un buen conocimiento biológico. Evidentemente, sabemos que en las sociedades prehistóricas se tenían conocimientos naturales muy útiles para la supervivencia de las sociedades paleolíticas y neolíticas, como pudieran ser los ciclos reproductivos de diferentes tipos de ganado y cultivos.

Sin embargo, no es hasta la llegada del mundo clásico cuando el logos cobra protagonismo mediante nombres propios. A continuación destacaremos algunos de ellos, tanto de la cultura griega como romana:

  • El pensamiento biológico aristotélico: Aristóteles (siglo IV a.c.) es considerado la máxima expresión de pensamiento científico en la cultura griega. Dentro de su pensamiento biológico podemos destacar:
  • Scala naturae: la vida se extiende en grados de mayor complejidad desde la materia inerte. Arriba de la escala estarían los humanos que tienen un alma vegetativa, sensitiva y racional.
  • Principium formans: principio inmaterial que gobierna la corporalidad y los movimientos de los seres vivos.
  • El pensamiento fisiológico: Aristóteles consideraba el corazón el centro del organismo, el lugar donde residía el principium formans, el alma sensitiva y racional, y del cual dependían el resto de órganos.
  • Herencia y generación de animales: para Aristóteles el semen es el portador del principium formans, el principio de movimiento y generación, necesarios para producir vida.
  • Obra zoológica: Aristóteles es considerado el padre de la zoología, pues en su escrito De partibus animalium establece el mecanismo de investigación biológica de los animales mediante la descripción minuciosa de sus atributos morfológicos.
  • Corpus hipocraticum: sin duda alguna, una de las escuelas con más relevancia en el ámbito biológico griego fue la de Hipócrates de Cos (siglo V a.c.). Una de sus publicaciones más relevantes fue el Corpus hipocraticum que fue un conjunto de diversos manuales escritos por diferentes autores donde se establece que el cuerpo es un microcosmos regido por equilibrios donde se descartaba la idea de que la enfermedad proviniera de causas sobrenaturales.
  • La medicina galénica: Galeno de Pérgamo (siglo II a.c.) fue el médico más respetado del imperio romano cuyos principios y saberes sirvieron de base para el establecimiento de la medicina occidental hasta el renacimiento. Entre sus aportaciones, estableció un sistema fisiológico que estuvo vigente hasta el descubrimiento de la circulación del sistema circulatorio por parte de William Harvey en el siglo XVII.
  • Los grandes compiladores: durante el siglo I d.c. el Imperio Romano contó con numerosos recopiladores de conocimiento médico y biológico, es especialmente destacable el caso de Plinio el Viejo, el cual escribió Naturalis Historia, donde presenta conocimientos y usos de flora, fauna y minerales del antiguo mundo.
Partenón de Atenas

La biología en el pasado: la edad media

Durante la edad media, la transmisión de conocimiento científico en el mundo occidental, se realizaba de forma escolástica y monástica. Sin embargo, en el mundo oriental, un médico cobró reconocido prestigio en este ámbito, Ibn Sina o Avicena (siglo X d.c.). Este médico, transformó y amplió los saberes de la medicina galénica, estableciendo una obra imprescindible, El canon de Avicena, donde encontramos unas detalladas explicaciones anatomofisiológicas. Como curiosidad, podemos apuntar que la novela de Noah Gordon, The physician, hace un guiño a este médico convirtiéndolo en uno de los personajes de la obra.

La biología en el pasado: el renacimiento

Durante el renacimiento, hay que destacar la magnífica labor que realizó Francisco Hernández de Toledo (1514-1587) en la catalogación de las especies del Nuevo Mundo en su obra Novae Hispaniae thesaurus, seu plantarum, animalium, mineralium historia, es decir, una obra similar a la que realizó Plinio el Viejo pero en este caso en América.

Por otro lado, en Europa se despierta el espíritu coleccionista de especies y elementos exóticos estableciendo lo que se designaba como cámara de maravillas o gabinetes de curiosidades.

Pero si hay que destacar un hecho verdaderamente revelador durante esta época, es el avance que se realizó en el campo de la anatomía descriptiva por parte de Andrea Vesalio en su obra De humanis corporis fabrica, libri septem (1543) gracias a las disecciones que pasaron a formar parte de las prácticas habituales en las universidades.

Los orígenes de la biología moderna

Durante el s. XVII la ciencia sufrió una verdadera revolución. La observación y estudio de la naturaleza cobró gran importancia. Tanto es así que empezarían a gastarse los primeros microscopios –Anton van Leeuwenhoek (1632-1723)–. Esta nueva observación con detenimiento de la naturaleza permitiría empezar a realizar anatomía comparativa entre estructuras animales y humanas, y establecer la teoría celular por parte de Schleiden y Schwann en 1838.

Por otro lado, la necesidad de cartografiar el mundo desataría el deseo de los naturalistas por embarcarse en largas expediciones para encontrar y describir nuevas especies. Dentro de este campo destacaría Alexander von Humboldt. Pero sin duda, la expedición que cambiaría el curso de la biología fue la realizada por el Beagle, la cual llevaba a bordo a un joven Charles Darwin que gestaría durante el viaje su teoría de la selección natural que más tarde plasmaría en El origen de las especies (1859). Cabe destacar, que Darwin no fue el primer evolucionista de este periodo, y que otros naturalistas habían planteado teorías al respecto como Jean Baptiste Lamarck (1744-1829) y su transformismo.

Importantísimo destacar también durante este periodo la contribución de Carl Von Linneo que en 1735 publicó su Systema Naturae donde presentaba un nuevo sistema de clasificación de los organismos vivos, la taxonomía. Por otro lado, cabe destacar los esfuerzos de Gregor Mendel (1822-1884) por explicar las leyes de la herencia y convertirse sin saberlo en el padre de la genética clásica.

La constitución de la biología actual

Durante el s. XX, las ciencias biológicas sufrieron una transformación sin precedentes y sufrieron una dispersión significativa estableciendo nuevas ramas dentro de esta que llegarán hasta nuestros días. Una de las más relevantes fue la bioquímica donde empezaron a observarse estructuras subcelulares, como en el caso de los estudios de cristalografía de Rosalind Franklin, los cuales fueron indispensables para la descripción de la estructura del ADN por parte de Watson y Crick (1953).

Dentro de la biología evolutiva, los experimentos de Stanley Miller durante los años 50 demostró la posibilidad de crear elementos orgánicos a partir de inorgánicos y dio una posible explicación de cómo pudo ser la atmósfera primogénita. Por otro lado, en el mismo campo, Lynn Margullis daría una posible explicación de la formación de células eucariotas a partir de procariotas mediante su Teoría endosimbiótica (1967).

En el ámbito de la geología, y notablemente unido al entendimiento de la evolución de la vida, surgieron, en primera instancia La deriva continental (1912) de Alfred Wegener, y en segundo lugar la Teoría de expansión del fondo oceánico de Harry Hess durante la década de 1960, ayudaron a establecer la Teoría de la tectónica de placas.

Laboratorio

Conclusión

Etimológicamente, la palabra biología significa estudio de la vida (bio + logos). Por tanto, como habéis podido observar, el abanico de posibilidades que ofrece la biología como ciencia es inabastecible para una solo doctrina y necesita de la unión e interacción con otras como puedan ser la física, la química, las matemáticas, … Sea como fuere, su importancia es tal, que el ámbito de estudio puede ir desde la subunidad de un ribosoma hasta los eones geológicos hablando en términos paleontológicos, pasando claro está por los aspectos sanitarios a nivel humano y por el estudio y conservación de los organismos vivos, sin dejar de lado aspectos microbiológicos de gran importancia imprescindible en pandemias como las que acabamos de vivir.

Como entenderéis, aún nos queda mucho por estudiar en esta magnífica disciplina llamada biología, así que os espero en el próximo artículo para poder seguir descifrando juntos los enigmas de la vida.

Bibliografía:

Barona, J. L. (2003). Història del pensament biològic. Valencia: Universitat de València