Tipología celular: célula eucariota animal

Características de la célula eucariota animal

A continuación nos disponemos a seguir con nuestra serie de artículos sobre tipología celular, así que si aún no has leído Tipología celular: diferencias entre célula procariota y eucariota, ya estás tardando.

Recopilemos lo que sabemos hasta el momento, conocemos dos tipos de células, las procariotas –que si recordáis, no tenían un núcleo como tal– y las células eucariotas –las cuales sí que tenían un núcleo bien definido y unos orgánulos muy interesantes que explicamos según la Teoría Endosimbiótica de Lynn Margullis, mitocondrias y cloroplastos–. Además, introducimos que existían dos modelos diferentes de célula eucariota: la célula eucariota animal y la célula eucariota vegetal. En este artículo describiremos las características de la célula eucariota animal.

Origen de la célula eucariota animal

En el anterior artículo ya introducimos que toda la diversidad existente de la Tierra proviene de una única célula procariota llamada LUCA, Last Unique Cell Ancestor. Tal y como se explica en el Atlas de Histología Animal y Vegetal de la Universidad de Vigo, no se sabe muy bien cómo se originó esta primera célula procariota, pero se acepta que se produjo por fenómenos físico-químicos según las interpretaciones de A.I. Oparin y J.B.S. Haldane a principios del siglo pasado. El fenómeno del origen de la vida –el cual tiene varias interpretaciones como la panspermia que ya os contaré en otro artículo– se produjo hace más de 3700 millones de años puesto que tenemos evidencias biológicas de la misma en forma de estromatolitos.

Sin embargo, esto continúa sin resolver nuestra duda, ¿cuándo surgieron las células eucariotas? Tal y como narran los autores de dicho manual, las células eucariotas aparecerían en un proceso evolutivo llevado a cabo hace unos 1500-2000 millones de años. Según las concepciones actuales, todos los seres pluricelulares derivarían de LECA, Last Eukaryotic Common Ancestor. LECA fue el resultado de un proceso de cambio morfológico y estructural no conocido hasta el momento debido a la combinación quimérica de procariotas arqueanos y bacterianos. Pese a esto, su origen sigue sin estar demostrado, ya que se discute el grado de complejidad de la célula eucariota cuando incorporó material genético de uno u otro grupo.

¡Dato curioso! Actualmente en los estudios filogenéticos, se ha visto que las células eucariotas están estrechamente relacionadas con un grupo de arqueas denominado Asgard. Es más, estas están especialmente emparentadas con un subgrupo llamado Lokiarqueas, ¿os recuerda a algún famoso personaje de la saga Avengers?

Sin embargo, todos los autores coinciden en que hubo un hecho fundamental en la formación de las células eucariotas, y este fue la incorporación de las mitocondrias, las cuales surgieron a partir de la ingesta de una célula procariota.

Árbol filogenético

Orgánulos de la célula eucariota animal

Por lo que representa la célula animal, la forma más fácil de describirla es mediante la enumeración de sus orgánulos:

  • Membrana plasmática: Este orgánulo delimita el espacio celular y según el Modelo de Mosaico Fluido de Singer y Nicolson (1972) estaría compuesta por una bicapa lipídica con proteínas integradas en ella.
  • Núcleo: Contiene la mayoría del material genético de la célula envuelto en una membrana, llamada membrana nuclear. Recordamos que el material genético se duplicará y distribuirá en la división celular.
  • Ribosomas: Pequeños orgánulos formados por dos subunidades que podemos encontrar libres en el citoplasma o en la membrana del retículo endoplasmático rugoso. Participarán en la traducción del material genético.
  • Retículo endoplasmático: Orgánulo membranoso que encontramos íntimamente relacionado con la membrana nuclear y que su vez se divide en dos tipos, en función de la presencia o no de ribosomas adheridos a ellos.
  • RER: El retículo endoplasmático rugoso se encarga principalmente de la síntesis y almacenamiento de proteínas –por eso es el que tiene ribosomas en la membrana, recordad–.
  • REL: El retículo endoplasmático liso se encarga principalmente del almacenamiento y transporte de lípidos.
  • Aparato de Golgi: Íntimamente relacionado con el retículo endoplasmático encontramos el Aparato de Golgi. Este orgánulo, formado por una serie de cisternas aplanadas, recoge las vesículas procedentes del retículo endoplasmático, y su función será la de modificar el contenido de dichas vesículas. Finalmente, expulsará estas sustancias que formarán nuevos orgánulos o bien se convertirán en secreción celular.
  • Lisosomas: Los lisosomas son el sistema digestivo de la célula, puesto que estos contienen enzimas para degradas sustancias.
  • Centrosoma: Formado por dos orgánulos cilíndricos llamados centriolos, el centrosomas es el encargado celular del movimiento del citoesqueleto. Cabe destacar que el centrosoma tiene un papel fundamental en el proceso de mitosis y meiosis.
  • Citoesqueleto: Conjunto de fibras de carácter proteico que se encargan del sustento celular y la motilidad de los orgánulos. Además, son la base de la composición de ciertas estructuras como los cilios y flagelos.
  • Citosol: Fluido celular en el que se encuentran los orgánulos y donde se dan diferentes reacciones químicas que contribuyen a la homeostasis.
  • Mitocondria: Sin duda, uno de los orgánulos más interesantes. Constituida por una doble membrana, una interna y otra externa, un espacio intermembrana y una matriz, la mitocondria es una invitada especial en la célula eucariota. Según la Teoría endosimbiótica de Lynn Margulis la mitocondria sería un orgánulo cuyo origen está en la ingesta de una procariota pero que no llegó a digerirse.

La mitocondria realiza un papel fundamental para la célula, puesto que es la que lleva a cabo diferentes procesos para proporcionar energía a la misma. Además, esta continúa teniendo material genético propio para producir proteínas de sus estructuras.

Neurona multipolar

Corrigiendo concepciones: “…y los modelos, modelos son”

Normalmente, cuando un libro nos cuenta algo, solemos apoderarnos de ese saber como una verdad absoluta e inquebrantable. Esa es la fuerza y la gracia de la palabra escrita, que supone tal esfuerzo para quien la emite, que entendemos que solo puede ser gastada para decir verdades. Pero las verdades, al menos en biología, rara vez coinciden con la realidad. Esto no significa que lo que os he contado sea mentira, pero debemos abandonar el pensamiento simplista que reduce la biodiversidad a la explicación de un libro.

No será la misma composición, ni la misma cantidad de orgánulos la que tiene un condroplasto formando cartílago que la que posee su fase adulta en forma de condrocito. Tampoco se parecen entre sí la célula epitelial que recubre nuestras pieles y sus hermanas las neuronas que recorren nuestro sistema nervioso. La verdad es compleja, y esto no requiere una respuesta difícil, pero al final la vida no es un modelo, y los modelos, modelos son.

Bibliografía: