¿Cómo distinguimos los ecosistemas acuáticos?

¿Cómo distinguimos los ecosistemas acuáticos?

Seguramente estos días postpandémicos has ido a tu tienda de deportes más cercana, y contagiado por el espíritu deportista y aventurero de la última película que has visto en Netflix o HBO has decidido comprarte el kit completo para realizar snorkel. Quizá en la tienda te pareció buena idea, pero cuando te has visto salir del coche ataviado con tu bañador de palmeras, dos aletas similares a los de los patos del parque y unas gafas más grandes que las de fumigar, la imagen idílica de ti va desapareciendo.

Te lanzas a una playa de arena donde no se ve ni un pez y vuelves indignado a tu toalla promocional. ¿Y sabes por qué te ha pasado esto? Porque no te leíste antes este artículo, así que vamos a ver cómo distinguimos los ecosistemas acuáticos.

Los ecosistemas acuáticos

Al igual que vimos en el artículo ¿Qué son los biomas? Aprende todos los tipos, los diferentes ecosistemas acuáticos están influenciados por factores abióticos. En el caso los biomas acuáticos, los que más influyen son: luz, temperatura, régimen de caudal y sólidos disueltos. Será este último el que utilicemos para realizar la diferenciación de los grandes tipos de ecosistemas acuáticos.

Océano

Ecosistemas marinos

Diferenciamos los ecosistemas marinos porque sus aguas tienen una alta cantidad de sólidos disueltos. Comprende todo el océano, el cual es el mayor bioma de la Tierra. Ocupa tres cuartas partes del planeta, con unos tres kilómetros de media de profundidad, aunque en algunos puntos llegue a superar los diez. Los dos factores que más influyen en el océano son la luz y las sales de fósforo y nitrógeno, los cuales suponen nutrientes imprescindibles.

  • La luz solar es absorbida por el océano hasta una profundidad de 200 m, esto determina lo denominado como región fótica, y será el lugar donde las algas realicen las fotosíntesis. Encontraremos una gradación en la columna de agua en función de la longitud de onda que aprovechen cada uno de los seres fotosintéticos.

Por otro lado, después de esos 200 m encontramos la región afótica, donde solo existen seres heterótrofos que se alimentan de la materia muerta que cae o seres quimiotótrofos en las chimeneas hidrotermales.

  • Las sales de nitrógeno y fósforo, son nutrientes requeridos por las algas, abundantes en las desembocaduras de ríos, plataformas continentales o zonas neríticas –zonas cercanas al litoral, pero que no están en contacto directo–. Es por eso, que el océano abierto es considerado casi un desierto por la escasez de estos nutrientes, a no ser que afloren desde el fondo por corrientes como en el caso de los polos.

Atendiendo a estos criterios, y a la distancia respecto de la costa, podemos encontrar:

  • Rocas costeras: las olas golpean creando fuertes corrientes. Los organismos se refugian en las rocas y se fijan mediante diferentes órganos como el pie de las lapas.
  • Playas: en estos ecosistemas destacan diferentes animales filtradores como almejas y otros moluscos. En lugares con poca profundidad pueden existir praderas de posidonias.
  • Alta mar: encontramos algas y seres microscópicos denominados plancton. En esta zona encontraremos bancos de peces, ballenas, …
  • Arrecifes de coral: propios de zonas tropicales con una gran biodiversidad donde encontramos moluscos, crustáceos,…
  • Zonas abisales: establecidas a gran profundidad, encontramos seres con adaptaciones extraordinarias a la falta de luz.
Pantano

Deltas y estuarios

Los deltas y estuarios serán los puntos de encuentro entre el agua continental y el agua marina, por tanto, se encuentra el agua salada diluida (salobre). La salinidad de estos lugares variará a lo largo del día en función de las aportaciones de sedimentos por parte de los ríos y la influencia de la subida y bajada de la marea. Es por eso que en estos lugares los animales son eurihalinos, es decir, se adaptan a estos cambios de concentración de sal.

Ecosistemas de aguas continentales

Las aguas continentales tienen baja concentración de sal, generalmente inferior a 1 g/L. Entre estos biomas podemos encontrar:

  • Aguas corrientes: aguas que se encuentran en movimiento, y de las cuales podemos diferenciar 3 cursos:
    • Curso alto: lugares con mucha pendiente y con una gran velocidad de corriente, con lo que los seres vivos que encontramos están adheridos a las rocas del fondo a fin de no ser arrastrados.
    • Curso medio: pendiente menor y cauce más ancho. Encontramos sedimentos donde pueden enraizar plantas y donde habitan numerosas especies de animales.
    • Cursos bajo: el agua va muy lenta y es turbia, con lo que no favorece en exceso la existencia de animales.
  • Aguas estancadas: Se trata de agua que no se encuentra en movimiento, y podemos encontrar 3 zonas:
    • Zona litoral: zona muy rica en especies vegetales y animales, ya que las plantas angiospermas pueden enraizar en el fondo y cuentan con una parte aérea.
    • Zona limnética: es la zona de agua abierta donde hay un lugar que no puede profundizar la luz. Encontraremos fitoplancton y peces.
    • Zona profunda: será la zona donde no profundiza la luz en los grandes lagos, y encontraremos animales, hongos y bacterias heterótrofos que se alimentaran de los nutrientes que caigan de la capa superior.
  • Marismas: Por último, he querido destacar este ecosistema de agua estancada por su gran concentración de sal debido a un contacto con agua marina. Este tipo de ambientes se convierte en un lugar idóneo para aves terrestres y marinas.

Bibliografía:

Casa, J.M. et al. (2005). La enciclopedia del estudiante: 11. Ecología. España:Santillana/El País

Open Stax. (2018). Aquatic and Marine Biomes.