¿Qué son las enfermedades inflamatorias intestinales?

» Descubre con este artículo qué son las enfermedades inflamatorias intestinales. ¿Qué tipos existen? ¿A qué órganos afectan? ¿Cómo repercuten en nuestra salud? ¿Qué causa dichas enfermedades?

Sistema digestivo

Estrés, sedentarismo, tabaquismo…y un sinfín más de factores dañinos para nuestra salud a los que estamos expuestos diariamente. Normalmente, cuando escuchamos el efecto de estos factores sobre el cuerpo nos viene a la cabeza una palabra, cáncer, pero realmente afectan al organismo más de lo que nos podemos llegar a imaginar. Hoy vamos a tratar dos patologías intestinales sobre las que estos factores tienen mucha importancia.

Enfermedades inflamatorias intestinales

Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) son una serie de patologías crónicas inflamatorias que afectan principalmente al tracto gastrointestinal. Esta definición engloba dos patologías, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Las dos patologías se caracterizan por ser enfermedades inmunomediadas, inflamatorias y crónicas, que tienen períodos de remisión en la cual la enfermedad se encuentra en una fase inactiva y periodos de brotes o fase activa. Ambas patologías afectan a la capacidad del organismo para digerir los alimentos y absorber los nutrientes, por lo que es de vital importancia que sean detectadas y tratadas.

Pero antes de adentrarnos en estas enfermedades, vamos a hacer un repaso rápido al sistema digestivo para comprender mejor como estas patologías pueden comprometer la vida de las personas que las padecen.

¿Qué es el aparato digestivo?

El aparato digestivo es el conjunto de órganos encargados de absorber los alimentos y que estos puedan ser utilizados por el organismo, durante el proceso que conocemos como digestión. Está formado por el tracto gastrointestinal, el hígado, el páncreas y la vesícula biliar.

Dado que las enfermedades inflamatorias intestinales afectan al tracto gastrointestinal, nos vamos a centrar en esta zona únicamente. Podemos definirlo como un tubo largo y retorcido que une una serie de órganos huecos y se extiende desde la boca hasta el ano. Los órganos que lo componen son: la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el ano.

El intestino delgado se divide en tres partes: duodeno, yeyuno e íleon. Mientras que el intestino grueso incluye el apéndice, el ciego, el colon y el recto. En el intestino delgado se produce la mezcla de los alimentos con los jugos digestivos y esta mezcla se empuja para continuar con la digestión, además, se absorbe agua y nutrientes a través de las paredes del intestino incorporándolos al torrente sanguíneo. Los productos de desecho del proceso digestivo pasan al intestino grueso, donde se absorbe agua endureciendo dichos desechos para transformarlos en heces mientras se movilizan hacia el recto.

Cabe destacar la importancia de la microbiota intestinal, es decir, del conjunto de bacterias que se encuentra en el tracto gastrointestinal y que ayudan a la digestión. Se estima que en el colon se pueden llegar a alojar unos diez billones de bacterias. Además, en este proceso, también es importante el sistema nervioso y el circulatorio para digerir alimentos y líquidos.

Capas musculares del estómago

Enfermedad de Crohn: definición y síntomas

La enfermedad de Crohn, es una patología inflamatoria crónica de origen autoinmune que puede afectar a cualquier parte del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano. Se presenta, normalmente, en la parte final del intestino delgado y en el comienzo del colon.

Actualmente, se desconoce la causa exacta de la enfermedad, pero sabemos que se manifiesta cuando el sistema inmunitario ataca por error y destruye el tejido sano. Además, se han descrito algunos factores de importancia para la enfermedad como son: factores genéticos, factores ambientales, la reacción exagerada del cuerpo a bacterias del intestino y el tabaquismo.

Los síntomas más frecuentes de esta enfermedad son el dolor abdominal, la diarrea, las fisura y úlceras, el cansancio, la fatiga y la fiebre. Hoy en día, la enfermedad todavía no es curable, pero sí controlable.

Como curiosidad os contaré, que esta enfermedad lleva por nombre el apellido del médico que la describió por primera vez en el año 1932, el cual no padeció nunca la enfermedad.

Colitis Ulcerosa: definición y síntomas

La colitis ulcerosa también es una patología inflamatoria crónica de origen autoinmune, pero únicamente afecta al colon, incluyendo el recto y el ano. Se caracteriza por la inflamación y la aparición de úlceras en la pared interior del colon. Normalmente empieza en el ano y se extiende hacía el resto del colon, pero siempre depende de cada paciente.

Al igual que la enfermedad de Crohn, la causa exacta de la colitis ulcerosa no se conoce, hay diferentes factores que la desencadenan, entre ellos los factores ambientales. Se sabe que en algunos casos se produce tras sufrir una infección intestinal.

La sintomatología que normalmente cursa el paciente es: diarrea, dolor abdominal, pérdida de peso, anemia, fiebre y malestar general. En España se diagnostican cada año alrededor de 10 casos de colitis ulcerosa de cada 100.000 habitantes. Alrededor de la mitad de los pacientes tienen síntomas leves y aquellos que tienen brotes más importantes responden bien a los medicamentos, aunque con ello no es posible curar totalmente la colitis ulcerosa. Sin embargo, si el paciente no responde a los medicamentos o hay complicaciones es posible extirpar completamente el intestino grueso, considerándose curada la enfermedad.

Intestino grueso

Diagnóstico de las enfermedades inflamatorias intestinales

El diagnóstico de las enfermedades inflamatorias intestinales es complicado, y suele ser tardío sobre todo en pacientes con la enfermedad de Crohn, ya que puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo.

El diagnóstico tardío es un problema porque algunos pacientes presentan durante muchos años los síntomas antes de poder ser diagnosticados y, además, hay evidencias de que la administración del tratamiento en fases tempranas conlleva un mayor éxito del mismo.

Las principales pruebas diagnósticas que se realizan son en primer lugar la revisión de la historia clínica, seguida de una exploración física y exploraciones adicionales como: análisis de sangre, orina y heces, pruebas de imagen, y finalmente endoscopias con la extracción de tejidos para el análisis en laboratorio.

Bibliografía: