El Homo antecessor: el Homo que despertó incógnitas

» Descubre con este artículo todas las características de uno de los homínidos más controvertidos. ¿Cómo era el Homo antecessor? ¿Qué lo diferenciaba de Homo erectus? ¿Es un paso evolutivo hacia Homo heidelbergensis?

Homo antecessor

«Después de comparar los restos de la Gran Dolina con los demás fósiles humanos, concluyen que se trata de una nueva especie no conocida hasta ahora y que han denominado H. antecessor» (El País, 30/5/1997). Así rezaban los periódicos españoles en 1997, se hacía público el descubrimiento del H. antecessor. En 1994, en la Gran Dolina fueron hallados unos restos fósiles que asombraron a la comunidad científica. Los rostros faciales eran arcaicos, recordando a los homínidos de África, pero también presentaban rasgos de los homínidos modernos, recordando al posterior H. heidelbergensis. Nos encontramos frente al que fue bautizado como H. antecessor. Su descubrimiento supuso un gran paso en el estudio de la evolución humana, pues parece ser el vínculo evolutivo entre el Homo erectus y el H. heidelbergensis. A medida que se fueron estudiando estos restos se observaron claros indicios de prácticas caníbales, práctica que se creía ejercida en anteriores homínidos pero que todavía no había podido ser confirmada con total seguridad. Así comenzaba el arduo camino para conocer a estos homínidos.

Origen y características de Homo antecessor

El Homo antecessor fue un homínido que habitó en Europa hace unos 900.000 – 800.000 años. Sus primeros restos fueron hallados en el yacimiento de la Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca, Burgos (España). A pesar de que su clasificación taxonómica continúa siendo debatida, se contempla la posibilidad de que el H. antecessor sea el paso del H. ergaster al H. heidelbergensis. Por el momento es considerado el homínido más antiguo de Europa.

En cuanto a su hábitat, es difícil responder a esta cuestión. El descubrimiento de esta especie es relativamente reciente, por lo que se continúa trabajando para determinar exactamente cuál es su clasificación taxonómica y filogenética. En la Gran Dolina han sido encontrados numerosos restos de este homínido, pero posteriores descubrimientos también apuntan a su posible presencia en otros lugares, como en Ceprano (Italia). No obstante, esto no dejan de ser afirmaciones que continúan siendo investigadas. Por el momento, el núcleo de esta especie se sitúa en la sierra de Atapuerca.

Las características de este homínido fueron:

  • Una capacidad cerebral superior a los 1000 cm3.
  • Era alto y fuerte. Medía 1.7 – 1.8 m. aproximadamente.
  • Indicios claros de canibalismo en los restos hallados.
  • Una combinación de rasgos dentales, mandibulares y craneales, entre primitivos, pero también modernos, que los diferencian de los H. erectus asiáticos, del H. ergaster y del H. heidelbergensis.
  • Era cazador - recolector.
Yacimiento de La Gran Dolina. Atapuerca, Burgos.
Yacimiento de La Gran Dolina. Atapuerca, Burgos.

Cultura: rasgos identitarios de Homo antecesor y relación con otros homínidos

Hablar sobre canibalismo pone los pelos de punta a más de uno. Son recurrentes las escenas de películas de terror en las que alguien termina devorando a otra persona. No podemos negar que actualmente la antropofagia es una tabú para prácticamente todas las culturas, no obstante, esto no siempre ha sido así. Poseemos registros de diferentes sociedades que practicaban un tipo de canibalismo ritual hasta no hace mucho. Sin embargo, uno de los motivos por el que se hizo famoso el H. antecessor relativamente rápido es porque existe STW 53, Homo habilis, hallado en Sterkfontein (Sudáfrica), pero en ningún caso era posible llegar a afirmarlo con seguridad.

Como hemos mencionado, se han encontrado numerosos indicios de que el H. antecessor practicaba el canibalismo. Esto ha dejado en una encrucijada a quienes estudian la evolución humana. ¿Era este canibalismo una forma de conseguir alimento o se regía por alguna pauta cultural? ¿Se practicaba el endocanibalismo o el exocanibalismo? En el caso del H. antecessor, parece ser que hubo un canibalismo infantil, pues la mayor parte de los huesos de la Gran Dolina pertenecen a individuos infantiles. Algunos autores apuntan a que este canibalismo fue recurrente a lo largo de los años, por lo que no debía deberse a una hambruna en un momento puntual, sino que respondía a cuestiones culturales. Este canibalismo sería de tipo gastronómico con una doble función: servir como importante fuente de nutrientes y ser una estrategia violenta contra otros grupos vecinos. Esta atrevida teoría que contempla el canibalismo del H. antecessor como una práctica cultural continúa siendo debatida.

Cráneo de Homo antecessor

Lo cierto es que los restos de Atapuerca no son los únicos que presentan indicios de canibalismo. Otros homínidos, y no tan lejanos, como es el neandertal, parece ser que practicaba el canibalismo de forma ocasional. Aparentemente, no había escasez de alimentos en las zonas que habitaban. Esto nos lleva a la pregunta de ¿por qué? ¿Eran incapaces de reconocerse como miembros de la misma especie? Varias investigaciones ponen en relieve las diferencias en cuanto a manipulación entre los restos humanos víctimas de canibalismo y los restos de otros animales. Esto plantea la idea de que, quizás, se estaban desarrollando ya elementos rituales hasta llegar posteriormente a los rituales funerarios como tal. De hecho, si bien se contempla que, en un inicio, el canibalismo practicado por los primeros homínidos fue gastronómico, también se observa que, en muchos casos, estos restos no muestran actividad de otros carnívoros o carroñeros, por lo que se plantea la posibilidad de que estos homínidos tuvieran un trato cuidadoso con estos restos. Esto supone que la práctica de la antropofagia no tenía tan solo una finalidad nutricional, ya que si fuese de este modo no habría diferencia de trato entre todos los restos. Ahora bien, por el momento tan solo existen evidencias claras de que el neandertal ya tenía conciencia de la muerte y actuaba de forma simbólica.

No existe consenso alrededor de por qué se practicaba el canibalismo. Quizás por violencia entre comunidades, quizás por hambrunas, quizás por cuestiones culturales. Son necesarias mayores evidencias y hallazgos para poder dar respuesta a esta pregunta. No podemos negar que el canibalismo es inherente a las distintas especies que han formado parte del proceso de hominización, pero no debemos caer en el error de entenderlo como una estrategia económica recurrente, sino más bien esporádica, pues de otro modo sus costes sociales serían elevados.

Debido a los característicos rasgos del H. antecessor, desde un primer momento se contempló que este debía ser un paso entre los homínidos que salieron de África, H. erectus, y el H. heidelbergensis. Si esto es correcto, el H. antecessor sería nuestro último antepasado común con el neandertal. Aun así, hay quien afirma que el H. antecessor no es una especie diferente, sino que estos restos pertenecen al H. heidelbergensis, que posteriormente habitaría en Europa.

Bibliografía:

  • Arsuaga, J. L., & de Castro, J. M. B. (2000). 1997-2001: el estatus del "Homo antecessor". Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, (53), 5-14.
  • Bermúdez-de-Castro, J. M., Martinón-Torres, M., Martín-Francés, L., Modesto-Mata, M., Martínez-de-Pinillos, M., García, C., & Carbonell, E. (2017). Homo antecessor: The state of the art eighteen years later. Quaternary International, 433, 22-31.
  • Carbonell, E., Cáceres, I., Lozano, M., Saladié, P., Rosell, J., Lorenzo, C. & Bermúdez de Castro, J. M. (Eds.). (2010). Cultural cannibalism as a paleoeconomic system in the European Lower Pleistocene: the case of Level TD6 of Gran Dolina (Sierra de Atapuerca, Burgos, Spain). Current Anthropology, 51(4), 539-549.