El Homo habilis, el “primer” homo

» Descubre con esta fascinante artículo todo sobre el Homo habilis. ¿Es cierto que ya utilizaba herramientas? ¿Se puede considerar la primera especie del género Homo? ¿Qué diferencias tiene con el Australopithecus?

Cráneo de Homo habilis

¿Recordáis a Juan sin tierra? Juan sin tierra fue un rey inglés que reinó desde 1199 hasta 1216. Este desgraciado monarca perdió varias tierras durante su reinado, y desde entonces se le ha conocido como “Juan sin tierra”. El Homo habilis, el primer homínido del género Homo –que ahora se cree que es el H. rudolfensis– tiene una historia parecida. El pobre H. habilis tuvo y habitó en muchas tierras, pero desde el momento en que se encontraron sus primeros restos, no se ha tenido muy claro en qué género ubicarlo. Podríamos decir, salvaguardando las distancias, que el H. habilis fue, en un primer momento, el Homo sin género.

Origen y hábitat del Homo habilis

El Homo habilis es una especie extinta de Homo, que habitó hace unos 2–1.6 millones de años en el sureste de África, y se fue expandiendo por Etiopía, Kenia, Tanzania y África oriental. No existen evidencias de su presencia fuera del continente africano. Su nombre significa “hombre habilidoso” y hace referencia a la industria lítica que se le atribuye.

Los primeros restos fueron hallados en los 60 por el matrimonio Leakey en la garganta de Olduvai, Tanzania. Desde un primer momento se tuvo claro que era una especie nueva, sin embargo, no estaba muy claro a qué género pertenecía. Primero se contempló la posibilidad de que fuera un Australopithecus más avanzado. Otros investigadores consideraron que más bien, ya debía ser concebido como un Homo. Por otro lado, algunos especímenes fueron identificados como H. habilis a pesar de sus diferencias con el holotipo. Más tarde, estos individuos con marcadas diferencias fueron bautizados como Homo rudolfensis, una especie diferente. Actualmente, el debate sobre la división entre el H. habilis y el H. rudolfensis continúa abierto, así como su pertenencia al género Homo.

Comparación de cráneos de H. rudolfensis y H. habilis

Características del Homo habilis

  • Adaptaciones al bipedismo, foramen magnum ubicado más al centro. Cabe destacar que la adopción de la postura erguida supuso diferentes modificaciones del aparato locomotor, y más tarde incidiremos en una de ellas: la reducción de la pelvis, que supuso una prematuridad en los partos.
  • Los diferentes hallazgos apuntan a que era carnívoro oportunista. Aprovechaba la carroña que había servido de alimento a otros animales y se alimentaba de los restos. Por ello, podemos afirmar que su dieta era omnívora.
  • Un incremento del tamaño cerebral en comparación del Australopithecus, superior a los 650 cm3.
  • Tenía una estatura similar a la de los Australopithecus: 1.3 metros de altura y 40 kg de peso aproximadamente.
  • Sus dedos eran curvos, por lo que se puede presuponer que continuaban siendo parcialmente arborícolas.
  • Utilizaba herramientas e instrumentos. Sus herramientas son conocidas como olduvaienses.
  • Presentaban un marcado dimorfismo sexual. El macho era un 20% mayor que la hembra. Se apreciará una tendencia a la reducción de este marcado dimorfismo sexual en los posteriores Homo.

Cultura: rasgos identitarios del Homo habilis

Al comentar las características del H. habilis, hemos mencionado dos cuestiones que a continuación desarrollaremos con mayor minuciosidad: la prematuridad del parto y la industria lítica.

Como ya vimos en el anterior artículo, la adopción de una posición erguida supuso la liberación de las extremidades anteriores, haciendo posible el uso de herramientas. Sin embargo, a lo largo del tiempo supuso también una reducción de la anchura de la pelvis, comprimiendo el canal de parto, por lo que, con el tiempo, los partos se volvieron prematuros. Recordemos que, a medida que las caderas se hacían más estrechas, los cráneos de los recién nacidos eran mayores. Debido a los partos prematuros, estos bebés nacían subdesarrollados a comparación con otras especies –como sigue ocurriendo con el H. sapiens actual– por lo que estas crías requerían de cuidados y atenciones constantes. De este modo el bipedismo supuso cambios sociales importantes, pues los miembros del grupo debían dedicar mucho más tiempo a la crianza de las crías y, como consecuencia, se desarrollaron fuertes vínculos sociales entre progenitores e hijos, pero también entre el resto del grupo. A lo largo del género Homo, se dará una progresiva prolongación de las etapas juveniles. Podríamos afirmar que, de la mano del bipedismo, aumentaron nuestras capacidades sociales.

En cuanto a la industria lítica, es relevante el descubrimiento de estas herramientas, pues supone que estos homínidos tenían la capacidad de desarrollar diferentes utensilios y aplicarlos a sus necesidades. Mediante estas herramientas se podían cortar pieles, vegetales, etc. El proceso de producción de estas herramientas era relativamente sencillo, pero implica una intencionalidad, ahí radica su importancia. Y no debemos olvidar que por cultura se entiende, entre muchos otros aspectos, la capacidad de transmitir, enseñar y aprender técnicas, costumbres, roles, etc. De este modo, el uso de este tipo de herramientas es una gran manifestación cultural.

Con estas dos características propias del Homo habilis podemos comprender claramente lo que se denomina coevolución: el proceso de hominización y el de humanización van de la mano.

Reconstrucción digital de H. habilis
Reconstrucción digital de H. habilis

Relación con otros homínidos

Es importante tener en cuenta que muchos homínidos fueron coetáneos y pudieron llegar a ocupar mismas zonas al mismo tiempo. Quizás a nosotros nos puede resultar difícil concebir un mundo en el que habitaran diferentes Homo parecidos a nosotros. Realmente, el caso del ser humano es un caso singular: nuestras especies “hermanas” están ya extintas. Pero hace 2–1 millones de años la realidad era muy diferente, mucho más diversa. El H. habilis fue contemporáneo del H. rudolfensis, que parece que fue anterior (2.4–1.9 m. a.), así como con el Paranthropus boisei.

Por otro lado, es interesante mencionar que durante un tiempo se consideró que el H. habilis era el antepasado directo del H. ergaster, que a su vez fue el antepasado directo del H. erectus. Sin embargo, hace unos años se descubrió que el H. habilis y el H. erectus coexistieron, así que la hipótesis de que el H. erectus desciende del H. habilis parece no sostenerse. Actualmente, diferentes estudios apuntan a que su extinción se debió precisamente a una lucha por recursos frente al Homo erectus, saliendo victorioso el H. erectus. Este hecho ataca de nuevo a la hipótesis de la supuesta filiación entre ambas especies.

Bibliografía:

  • Antón, S. C. (2012). Early Homo: who, when, and where. Current Anthropology, 53(S6), S278-S298.
  • de León, A. P. (2019). Arqueología cognitiva: atisbos de la mente homínida. Ludus Vitalis, 10(18), 89-109.
  • Martín, G., Rascón Pérez, J., & Cambra-Moo, O. La evolución de “los niños”: algunas reflexiones sobre el registro fósil infantil en Paleoantropología.