Homo heidelbergensis: una mandíbula con pocos congéneres

» Descubre en este apasionante artículo al Homo heidelbergensis. ¿Qué restos conservamos de esta fascinante especie? ¿Cuándo existió? ¿Qué territorios ocupó? ¿Cuál fue su relación con otras especies del género Homo?.

Cráneo de H. heidelbergensis

“¿Sientes ese punzante perfume de frío en el aire, el gris en los ojos y esos largos ocasos? Es el invierno que llega.” Durante el Pleistoceno Medio se dieron varias glaciaciones que forzaron a diferentes especies a refugiarse en zonas más templadas. La Península Ibérica fue uno de los rincones de Europa donde diferentes homínidos hallaron abrigo durante esos periodos más fríos. Por ello, se han encontrado restos fósiles de diferentes especies del género Homo, como pueden ser el Homo antecessor, el H. heidelbergensis y el H. neanderthalensis. Un maravilloso ejemplo son los diferentes yacimientos en Atapuerca: en la Gran Dolina y la Sima de los Huesos se han hallado numerosos restos que han permitido avanzar en el estudio de la hominización. En estos periodos glaciales un homínido avanzó por Europa: el H. heidelbergensis.

Origen y hábitat del Homo heidelbergensis

El Homo heidelbergensis es una especie extinta del género Homo que habitó hace unos 600.000 – 200.000 años. Los primeros restos fueron hallados cerca de la ciudad de Heidelberg (Alemania), topónimo con el que se bautizó a esta nueva especie desconocida hasta el momento en 1908. Los especímenes de H. heidelbergensis incluyen ejemplos africanos (Etiopía y Zambia), así como europeos (Grecia, China e India). Debido a que el holotipo es una mandíbula, conocida como la mandíbula de Mauer, hay una falta de material para determinar exactamente qué restos deben ser asignados a este taxón.

Así pues, no existe consenso sobre la correcta clasificación de todos los especímenes que en un momento u otro han sido considerados pertenecientes al H. heidelbergensis. Los rasgos anatómicos del holotipo continúan siendo estudiados, y muchos fósiles carentes de mandíbula han sido incluidos en esta especie. Además, se consideró, debido a las similitudes de algunos especímenes con los neandertales, que el H. heidelbergensis es el antepasado de los neandertales. Esta hipótesis se vio reafirmada por la inclusión de los restos hallados en Sima de los Huesos a esta especie. Estos restos fósiles muestran rasgos distintivos de neandertal, pero fueron considerados en un primer momento pertenecientes al H. heidelbergensis. Sin embargo, como ya sabemos, actualmente se ha sugerido que, precisamente, por sus similitudes al H. neanderthalensis y su datación mucho posterior al holotipo del H. heidelbergensis, estos fósiles no deben ser incluidos en esta especie. La postura dominante hoy en día es la que aboga por la exclusión de estos restos de la especie del H. heidelbergensis.

En cuanto al origen geográfico del H. heidelbergensis, este aún nos es desconocido. Los fósiles encontrados en Asia sugieren que la expansión por este continente fue significativa, por lo que quizás su origen fue asiático. Si esta hipótesis está en lo cierto, sus implicaciones son magnas, pues significaría que una especie ancestral tuvo su origen en el continente asiático, sacudiendo a la corriente afrocéntrica de nuestra evolución.

H. heidelbergensis

Características del Homo heidelbergensis

  • Eran individuos altos, entre 1,5m – 1,75 m de estatura y fuertes, con un peso aproximado de 65- 80 kg.
  • Grandes cráneos, 1350 cm³, aplanados en comparación al H. sapiens actual.
  • Primer homínido en el que es posible detectar indicios de simbolismo.
  • Utilizaba herramientas e instrumentos.
  • Debido a las condiciones climatológicas, hubo un incremento en la ingesta de carne ya que se dio una escasez de vegetales.

Cultura: rasgos identitarios del Homo heidelbergensis

Si bien la pertinencia de los ejemplares de Sima de los Huesos es polémica, su descubrimiento arroja luz al estudio del proceso de humanización del actual H. sapiens. Si algo caracteriza al ser humano es nuestra capacidad simbólica. En los homínidos vistos hasta el momento en esta saga de artículos, no nos es posible saber si había algún tipo de actitud o pensamiento simbólico. Sin embargo, los hallazgos en la Sima de los Huesos dejaron impresionados a los investigadores. En este yacimiento hay una fosa donde se encontraron 28 homínidos, pero no se ha descubierto ningún rastro de ocupación homínida. Los restos se concentran en un espacio pequeño y discreto y esto, junto con el hallazgo de herramientas líticas, apoya la hipótesis de las prácticas mortuorias humanas realizadas en este yacimiento. Este descubrimiento nos permite inducir que, del mismo modo, en otras comunidades contemporáneas el comportamiento de estos homínidos se había vuelto complejo, apareciendo ya manifestaciones simbólicas, como puedan ser los rituales mortuorios.

Es difícil conocer hasta qué punto se daban manifestaciones simbólicas en el Pleistoceno Medio, desgraciadamente es arduo hallar pistas sobre ello. Se contempla la posibilidad de que los homínidos de la Sima de los Huesos podrían tener algún tipo de lenguaje (estudios sobre el hueso hioides y huesos del oído medio) pero, evidentemente esto no es concluyente. Por otra parte, en otros lugares, como Israel y Marruecos, han sido halladas las figurillas llamadas la Venus de Berekhat- Ram y la Venus de Tan- Tan, respectivamente. Estos indicios nos hacen sospechar sobre la posibilidad de que la realidad de estos homínidos ya tuviera una elevada carga simbólica. Posteriormente, en el Pleistoceno Superior sí se darán mayores manifestaciones simbólicas, ya entre los neandertales.

Mandíbula de H. heidelbergensis

Relación con otros homínidos

En cuanto a su filogenia, su posición en el árbol evolutivo siempre ha sido difícil de determinar. En un primer momento se consideró que era, posiblemente, el antepasado común entre los neandertales y los humanos modernos. Posteriormente se consideró que el H. heidelbergensis es estrictamente una especie europea que nada tiene que ver con el linaje africano, por lo que pertenece únicamente a la línea evolutiva del neandertal. Esta última posición es la que mayor respaldo tiene. En cuanto al ancestro común, como ya vimos en el artículo anterior, el H. antecessor es considerado el último ancestro común entre el H. sapiens y el H. neanderthalensis, por lo que, probablemente, de este homínido surgió el H. heidelbergensis.

En 2010, se encontró en Siberia un dedo fósil de un homínido desconocido hasta el momento, que fue bautizado como denisovano. Según lo que sabemos hoy en día, los denisovanos estaban emparentados con los neandertales. Estos homínidos ocuparon espacios y se expandieron en territorios que anteriormente ocupó el H. heidelbergensis, por lo que se inquiere sobre la posibilidad de que el H. heidelbergensis fuese también antepasado del denisova.

Bibliografía:

  • Buck, L. T., & Stringer, C. B. (2014). Homo heidelbergensis. Current Biology, 24(6), R214-R215.
  • Carbonell, E., & Mosquera, M. (2006). The emergence of a symbolic behaviour: these pulchral pit of Sima de los Huesos, Sierra de Atapuerca, Burgos, Spain. Comptes rendus palévol, 5(1-2), 155-160.
  • Mounier, A., Marchal, F., & Condemi, S. (2009). Is Homo heidelbergensis a distinct species? New insight on the Mauer mandible. Journal of Human Evolution, 56(3), 219-246.