Homo neanderthalensis: el último Homo que vimos desaparecer

» Conoce con este apasionante artículo a uno de nuestros congéneres más cercano. ¿Cuándo vivieron los neandertales? ¿A caso eran tan arcaicos como siempre se han descrito? ¿Cuáles eran sus características como especie?

Homo sapien neandhertalensis

El Homo neanderthalensis es, sin duda, el homínido que mayor interés ha suscitado en general. Según sabemos, cohabitamos sapiens y neandertales durante años y, en algunas zonas, se dieron casos de hibridación. En la cultura popular son muchas las referencias que se hacen al neandertal y, en muchos casos, equivocadas. Como comentamos en otro artículo, La mal llamada evolución del hombre, desde la cultura popular se ha entendido la hominización como un proceso lineal, del cual el neandertal sería el eslabón anterior al hombre de cromañón (Homo sapiens arcaico), pero no es así. El H. neanderthalensis pertenece a una línea evolutiva diferente a la del H. sapiens y, en contra de lo que se suele pensar, quizás el neandertal no era tan diferente a nosotros.

Origen y hábitat del Homo neanderthalensis

El H. neanderthalensis habitó hace unos 300.000 años hasta el momento de su extinción, hace 40.000 - 30.000 años, aproximadamente. Según nos indican los restos hallados, habitó en Europa y Asia Occidental. Se han encontrado restos fósiles desde la península ibérica hasta Alemania, Croacia, Italia, Irán e Irak, entre otros. En 1856 -sí, tres años antes de la publicación de El origen de las especies de Darwin-, fueron hallados en el valle de Neander, cerca de Düsseldorf (Alemania), los primeros restos que se reconocieron, años más tarde, como una nueva especie: el neandertal. Posteriormente, fueron descubriéndose nuevos restos que indican la presencia de este homínido por múltiples territorios.

Si bien los neandertales fueron presentados a la sociedad como seres salvajes, de poca inteligencia y caníbales, -recordemos que muchas comunidades de H. sapiens también lo han sido, así que no es algo tan extraño, a pesar de que actualmente sea un tabú compartido por muchas sociedades-, actualmente hay evidencias que indican todo lo contrario: probablemente tenían un complejo lenguaje simbólico y su extinción no fue simplemente debida a su incompetencia o inferioridad frente al H. sapiens, tal y como se había postulado en un primer momento.

A día de hoy, se cree que el origen de los neandertales se remonta a la Glaciación de Mindel, durante la cual poblaciones de Homo heidelbergensis se vieron obligadas a recluirse y refugiarse en el sur del continente europeo. Debido a este aislamiento, así como a un cuello de botella en las poblaciones, se generó esta especiación. Curiosamente, también se contempla la posibilidad de que fue en la península ibérica donde se dio su extinción. En palabras de Lalueza-Fox (2013), “la posibilidad de que los neandertales fueran una especie ibérica es provocativa, en parte porque el final de su estirpe parece situarse también en nuestro país, lo que representaría una extraña simetría vital”.

Homo neanderthalensis

Características del Homo neanderthalensis

  • Eran robustos y tenían extremidades cortas. Medían aproximadamente 1.65m y pesaban entre 65 y 77 kg.
  • Algunos eran pelirrojos, tal y como indica la secuenciación de ADN mitocondrial.
  • Poseían una gran capacidad craneal, aproximadamente unos 1.500 cm³; es decir, su capacidad craneal era igual o superior a la del H. sapiens.
  • Tenían una faz prominente y mandíbula sin mentón
  • Hacían uso de herramientas líticas denominadas musterienses.
  • Aparentemente vivían en grupos organizados formados por una treintena de individuos y eran nómadas.
  • Practicaban el canibalismo gastronómico o nutricional.

Cultura: rasgos identitarios del Homo neanderthalensis

El estudio de las capacidades y características de los homínidos han interesado e interesan a la comunidad científica, pero en el caso del neandertal, este interés se agudiza. Si me permitís la licencia, es interesante en este punto hablar de la alteridad. La alteridad u otredad es un posicionamiento social que define a un individuo o grupo de individuos frente a otro, nos definimos como nosotros frente a otro que, quizás, puede ser un enemigo, un extraño o simplemente diferente. De este modo nos definimos y definimos a otros, diferenciándonos: españoles frente a franceses, cristianos frente a musulmanes, heterosexuales frente a homosexuales, y del mismo modo se usó para diferenciar a los blancos de los negros. Observar y categorizar al otro como diferente nos permite sentirnos, en muchos casos, superiores y legitimados para despreciarlos, agredirlos e incluso eliminarlos. Cuando se empezó a hablar del neandertal en los medios de comunicación, revistas, etc., se desposeyó al H. neanderthalensis de humanidad, se lo consideró lo contrario al H. sapiens: estúpido y salvaje. Ahora bien, en los últimos años, en los diferentes yacimientos se han hallado pistas e indicios que apuntan a que el neandertal quizás no era tan diferente como se postuló en un primer momento. Gracias al análisis de los restos fósiles, se ha podido comprobar que el H. neanderthalensis se comportaba de un modo relativamente similar al nuestro. ¿Realmente eran tan diferentes a nosotros?

Algo que define al ser humano es su capacidad simbólica y pensamiento abstracto. Cuando hablamos de simbolismo, nos referimos, especialmente, a la posibilidad de pensar más allá de lo que captamos en la realidad, así como a un sistema de significados compartidos y repetidos por un grupo humano. Bautizar a neonatos, soplar las velas el día de nuestro cumpleaños, escoger un tipo de color de ropa según la ocasión e incluso asistir a un meeting político son actos simbólicos. De este modo, que el H. neanderthalensis ya realizara rituales mortuorios, por ejemplo, ya implica una concepción simbólica de la realidad. En este modo de actuar ya se observa, pues, cierto grado de trascendencia. Aparentemente, el primer enterramiento podría remontarse al yacimiento de Sima de los Huesos (Atapuerca) hace 400.000 años aproximadamente; pero la intencionalidad de este enterramiento no parece clara. La evidencia indiscutible más antigua de entierro se atribuye a contextos neandertales. En muchos casos estos entierros se daban en cuevas habitadas o refugios, lo que sugiere que se tenía un apego a los muertos y había cierta necesidad y deseo de mantenerlos cerca, hablando metafóricamente. Un ejemplo es el yacimiento de La Ferrassie, Francia, donde se hallaron individuos infantiles con algo que parece un ajuar funerario. Por otro lado, en otras cuevas se han hallado numerosos restos de múltiples individuos, lo que sugiere que dentro de las comunidades neandertales había espacios con una finalidad mortuoria, tratándose de lo que nosotros entendemos como cementerios, salvando las distancias.

H.neanderthalensis

Otra cuestión que sugiere la propensión de los neandertales a los actos simbólicos e incluso rituales es el uso de pigmentos para la pintura y decoración corporal, así como conchas. Cada vez hay más evidencias de la ornamentación del cuerpo que realizaban los neandertales. Si bien los registros arqueológicos nos permiten saber que se daba algún tipo de ornamentación, no nos es posible conocer la finalidad. Tal vez era por motivos rituales, quizás para intimidar a los enemigos o para destacar entre el propio grupo.

Por último, otra evidencia que apunta a las semejanzas conductuales entre el H. neanderthalensis y el H. sapiens es el cuidado de los enfermos e individuos dependientes. Esta posibilidad, no exenta de debate, surge de los hallazgos y análisis de diferentes restos óseos que sugieren que algunos de los individuos se encontraban altamente limitados físicamente, tras graves accidentes, no murieron debido a estas incapacidades, sino que murieron años más tarde con las heridas ya cicatrizadas. Esto implica que el motivo de la muerte no fue la discapacidad. Un ejemplo es el individuo Shanidar 1, con unos 35.000 años de antigüedad. Si esto fuese así, implicaría que los neandertales ya se preocupaban por sus congéneres, curaban sus enfermedades y lesiones, y ofrecían apoyo social a quienes lo necesitaban y, todo esto, estaría motivado por lazos sociales cercanos y de afectividad similares a los nuestros. De este modo, el ser humano actual no sería el único que se ha preocupado por atender a aquellos que se encuentran en posiciones más vulnerables, sino que nuestros primos los neandertales ya lo hacían.

Relación con otros homínidos

A día de hoy, predomina la teoría de que el H. neanderthalensis surgió del H. heidelbergensis, del que también surgiría más tarde el denisova. Neandertales y Sapiens fueron coetáneos. En cuanto al motivo que explica la extinción de esta especie, son muchas las hipótesis que intentan hallar y dar cuenta de la razón por la que sucedió. Hay autores que hablan de competencia de recursos, que terminaría con la victoria de los H. sapiens. Otros indican que quizás fue la hibridación (interbreeding) entre ambos homínidos la que llevó al neandertal a su extinción. También hay quienes apuntan a que esta extinción se debió a patógenos o parásitos, quizás introducidos por el H. sapiens a su llegada al continente europeo. Por último, otra hipótesis es la que habla de los ciclos Dansgaard-Oeschger, fluctuaciones climáticas bruscas caracterizadas por un calentamiento rápido y un enfriamiento progresivo.

Bibliografía:

  • Nielsen, M., Langley, M. C., Shipton, C., & Kapitány, R. (2020). Homo neanderthalensi s and the evolutionary origins of ritual in Homo sapiens. Philosophical Transactions of the Royal Society B, 375(1805), 20190424.
  • Spikins, P., Needham, A., Tilley, L., & Hitchens, G. (2018). Calculated or caring? Neanderthal healthcare in social context. 50(3), 384-403.
  • Timmermann, A. (2020). Quantifying the potential causes of Neanderthal extinction: Abrupt climate change versus competition and interbreeding. 238, 106331.