Niveles de organización del cuerpo humano

Niveles de organización del cuerpo humano

Como pudisteis observar en Los niveles de organización biológica de la materia viva los biólogos tenemos una manía insana de querer clasificar todo aquello que nos rodea. Queremos clasificar los diferentes componentes de la materia orgánica e inorgánica, los diferentes tipos de células en eucariota y procariota, los diferentes tipos de células eucariotas en animal y vegetal, los diferentes orgánulos como la mitocondria, …

Uno de los principales y más reconocidos clasificadores del mundo de la biología fue sin duda alguna Carl Von Linneo. Quizá lo recordéis porque ya hablamos de él en ¿Qué estudia la biología como ciencia?, pero este famoso biólogo del siglo XVIII inventó un sistema de clasificación de los seres vivos que aún hoy en día utilizamos; la taxonomía. Evidentemente, los taxones –grupos de clasificación de la taxonomía– que conocemos hoy en día distan mucho de los que Linneo presentó en su momento. Sin embargo, hoy nos disponemos a hablar de otro sistema de clasificación diferente de los presentados hasta el momento. Empecemos por el principio.

Aproximaciones al estudio del cuerpo humano

Durante años los humanos se han visto interesados por el cuerpo y su organización. Eso ha hecho que este haya sido intensamente estudiado desde los inicios, ya que en la medicina clásica se percibía que un bueno equilibro interno se manifestaba como un buen estado de salud. Por tanto, para estudiar el cuerpo humano, encontramos dos aproximaciones diferentes:

  1. ¿Cómo es?
  2. ¿Cómo funciona?

Para la primera de las preguntas, la biología ha respondido con una disciplina llamada anatomía, la cual hace de una descripción detallada de las partes del cuerpo humano. Dentro de esta rama de la biología destacó especialmente el anatomista Andrea Vesalio quien publicó De humanis corporis fabrica, libri septem en el 1543 a partir de la información extraída de disecciones.

Por otro lado, para responder a las segunda de las preguntas, la biología presentó la fisiología, la cual intenta dar una explicación de los procesos que se llevan a cabo en el cuerpo. Uno de los científicos más conocidos en este ámbito fue el británico William Harvey quien descubrió cómo funcionaba el sistema circulatorio en el siglo XVII.

Sin embargo, con la invención del microscopio, y con la observación de las primeras formas de vida microscópicas por parte de Antonie van Leeuwenhoek en el siglo XVII, una nueva posibilidad se abría ante nosotros: saber qué células forman las distintas partes de nuestro cuerpo. Esta disciplina recibe el nombre de histología.

Neuronas multipolares en cerebro de ratón

Tejidos: conjuntos de células con funciones similares

La histología es la disciplina que estudia los tejidos animales y vegetales. Para hacer un pequeño recordatorio diremos que un tejido es un conjunto de células que realizan una función similar. Uno de los científicos más destacados en este campo fue Santiago Ramón y Cajal, quien recibió el Premio Nobel por sus aportaciones sobre el sistema nervioso.

Por tanto, aquí encontramos una primera clasificación clara de la organización del cuerpo humano, la cual lo divide en función de los tejidos que lo forman. Para continuar con esta división, nos basaremos en la información presentada por el Atlas de Histología Vegetal y Animal del Departamento de Biología Funcional y Ciencias de la Salud de la Universidad de Vigo. Según este, encontraríamos los siguientes tejidos:

  • Tejidos epiteliales: este tipo de tejido se caracteriza porque las células que lo conforman se encuentran unidas estrechamente entre ellas. Dentro de este tejido podemos encontrar dos especializaciones.
    • Tejido epitelial de revestimiento: es el tejido que recubre el cuerpo tanto en cavidades internas como exteriormente.
    • Tejido epitelial glandular: constituye las glándulas que posteriormente segregarán sustancias.
  • Tejidos conectivos: constituido por células que se encuentran inmersas en un matriz celular la cual puede ser de naturaleza muy variada y determinará el diferente tipo de tejido conectivo al que pertenece:
    • Tejido adiposo: tejido que constituye la reserva de lípidos del cuerpo y del cual podemos encontrar dos tipos: tejido adiposo blanco o unilocular –el cual solo tiene una gran gota lipídica– y tejido adiposo marrón o multilocular –el cual tiene varias gotas lipídicas–.
    • Tejido conjuntivo propiamente dicho: es el tejido que rellena espacios dentro del cuerpo y forma algunas estructuras como ligamentos o córneas.
    • Tejido cartilaginoso: uno de los principales tejidos de soporte junto con el tejido óseo. Gracias a la composición de su matriz, el tejido cartilaginoso crea estructuras semirrígidas que envuelven los órganos, recubre las articulaciones, supone el principal tejido de soporte del embrión y crea algunas estructuras como la nariz o el pabellón auditivo.
    • Tejido óseo: el tejido óseo, el cual se caracteriza por tener una matriz ósea con una alta concentración de fosfato de calcio, presenta dos funciones. La primera de ellas es la función mecánica mediante la cual se protegen los órganos internos, así como se permite el movimiento. La segunda ellas es la función metabólica puesto que en el interior de los huesos esponjosos se dará la hematopoyesis, es decir, la formación de células sanguíneas. Es interesante destacar que hay dos tipos de hueso según la constitución interna. En función de esto tendremos: hueso óseo compacto y hueso óseo esponjoso.
    • Sangre: tejido muy característico puesto que su matriz en este caso es líquida. Esta matriz recibirá el nombre de plasma sanguíneo mientras que en él podremos encontrar un gran nombre de células sanguíneas diferentes: eritrocitos, leucocitos,… Su función será eminentemente de transporte, pero en ella también se darán reacciones metabólicas las cuales mantendrán la homeostasis del cuerpo.
  • Tejido muscular: constituido por células muy especializadas llamadas miocitos, los tejidos musculares se podrán diferenciar en tres tipos diferentes:
    • Tejido muscular liso: el cual se encarga de movimientos involuntarios como la dilatación o contracción de vasos sanguíneos.
    • Tejido muscular cardíaco: tipo de tejido muscular estriado, el cual responderá a los impulsos nerviosos generados por el nodo auriculoventricular y el nodo sinoauricular.
    • Tejido muscular esquelético: tejido muscular estriado el cual responde a movimientos voluntarios y el cual se encuentra en la mayoría de músculos que conocemos coloquialmente.
  • Tejido nervioso: este tejido es sin duda alguna uno de los más fascinantes, puesto que es un tejido muy especializado. Pese a que se unidad funcional es la neurona, el tejido nervioso cuenta con otro gran nombre de células propias las cuales favorecerán que se dé la sinapsis, es decir, el intercambio de información de una neurona a la siguiente.
Hueso seco

Sistemas y aparatos: la complejidad como respuesta

Como habéis podido observar, los tejidos no son tan solo el resultado de unas pocas células unidas entre sí, sino que estos cuentan ya con un gran grado de complejidad, tanto en su descripción a nivel citológico, como en las funciones que los mismos desempeñan. Es por eso que este último apartado, que surge de la unión de diversos tejidos para formar órganos, es la antesala de lo que serán artículo venideros.

Pero por hoy ya es suficiente, así que os espero en la siguiente entrega, para seguir descifrando juntos los misterios de la vida.

Bibliografía: